Efecto anclaje en streaming: ¿por qué acabas eligiendo el plan caro?

Economía Conductual Feb 5
5 min
Efecto anclaje en streaming: ¿por qué acabas eligiendo el plan caro?

Aprende cómo el efecto anclaje te empuja a elegir planes más caros y usa economía conductual para recortar suscripciones sin perder tus series favoritas.

Empiezas con una idea muy clara: “voy a contratar el plan básico”.


Cinco minutos después estás pagando el caro, convencido de que has tomado una decisión razonable.

Incluso sientes orgullo, como cuando sale el Recio en La Que Se Avecina.


No es porque seas impulsivo, ni porque no sepas de dinero.

Y no, tampoco porque seas débil ante una buena serie.


Sino porque tu cerebro ha hecho exactamente lo que suele hacer frente a precios comparados.

Y las plataformas (y muchos otros) lo saben mejor que tú.


Eso tiene nombre: efecto anclaje.

Y es uno de los sesgos más estudiados de la economía conductual, especialmente cuando hablamos de consumo digital y suscripciones.



Qué es el efecto anclaje (economía conductual aplicada)

El efecto anclaje es un sesgo cognitivo que describe algo muy simple:

la primera cifra que ves se convierte en referencia, aunque no tenga ningún sentido objetivo.


A partir de ahí, todo lo demás se evalúa en relación con ese número.


No con tu necesidad real, o con tu presupuesto, sino con ese número.


• si primero te enseñan un abrigo de 300 €, el de 180 € te parecerá “barato”.

• si empiezas por el de 90 €, el de 180 € ya no lo es tanto.


No has cambiado tú.

Ha cambiado el punto de partida.

Tu cerebro sólo está comparando, no pensando. 


Y ojo: el efecto anclaje casi nunca viene solo, suele venir acompañado de otros sesgos. 


En este blog te enseño sobre: Efecto halo: qué es y cómo afecta a tus finanzas



Coste hundido: por qué sigues pagando aunque no lo uses

Aquí aparece otro sesgo clave: el coste hundido.

El coste hundido es la tendencia a seguir pagando o manteniendo algo solo porque ya has invertido dinero en ello, aunque hoy no tenga sentido.


• “Ya lo tengo, por unos euros más…”

• “Algún mes lo usaré más.”

• “Cancelar ahora sería como perder.”

(Spoiler: no recuperarías nada, pero te duele igual.)


Igual con un trabajo o un proyecto: aunque sepas que no va a buen puerto, sigues “porque ya has invertido mucho tiempo en él”.


Pero ese dinero ya está perdido.

La pregunta racional siempre es: ¿lo volvería a contratar o a empezar hoy sabiendo lo que sé?


Y aquí el silencio suele ser bastante revelador.


Este patrón explica por qué muchas personas acumulan gastos pequeños que, sumados, erosionan su presupuesto.

No te arruinan de golpe, sino que te desgastan por goteo.

Es el mismo mecanismo que analizo en Cómo salir del ciclo “gasto → culpa → deuda”.



Esto no es teoría: evidencia en economía conductual

Aquí me pongo un poco personal.

Pero con datos, no con opiniones.


En 2018 hice un proyecto de investigación junto a mi profesor Sergio A. Berumen sobre cómo el entorno influye en las decisiones de consumo que tomamos en el caso concreto de los móviles entre universitarios: precios, orden de opciones, diseño visual.


Ese trabajo fue reconocido con el Premio Áster de Investigación por la ESIC, precisamente por mostrar algo incómodo pero real:

no decidimos de forma tan libre como creemos.

Decidimos dentro del marco que nos ponen.


El efecto anclaje, el coste hundido y otros sesgos cognitivos no son fallos individuales. Son patrones humanos.

Predecibles, repetibles, rentables… para otros.


Aquí puedes consultar la noticia del premio y el estudio: Noticia Premio Áster 2018 (URJC)



Limpieza de suscripciones sin perder tus series

La solución no es “cancelarlo todo” ni vivir a base de culpa.

La solución es romper el ancla y revisar las cosas con sentido.


Algunas ideas que funcionan en la vida real:

• Revisa tus suscripciones cada tres meses (ponlo en el calendario). 

• Baja al plan básico durante un mes y observa si realmente pierdes algo.

• Rota plataformas en lugar de acumularlas.

• Cancela lo que no usas.

• Las series no desaparecen, pero tu dinero sí.


El efecto anclaje no te hace tonto

Caer en el efecto anclaje no es falta de inteligencia ni de autocontrol.

Es cómo funciona el cerebro humano frente a comparaciones.

El mismo que te ha permitido sobrevivir miles de años, pero no negociar planes premium.

La buena noticia es que, cuando lo identificas, pierde poder.


Empiezas a hacerte preguntas mejores:

• ¿Pagaría este precio si lo viera aislado?

• ¿Lo necesito o solo parece razonable frente a otra opción?


Y esas preguntas, sostenidas en el tiempo, ahorran más dinero que cualquier truco rápido.


Si además quieres construir hábitos financieros, te recomiendo 7 pasos para salir de la pobreza sin fórmulas mágicas.



Elegir no es lo mismo que decidir

No acabas pagando el plan caro porque no sepas de dinero.

Acabas pagándolo porque alguien colocó un número antes que otro.


Entender el efecto anclaje y otros principios de la economía conductual no te vuelve desconfiado, sino que te da más herramientas en el terreno actual de decisiones de consumo. 


Y cuando eres consciente, dejas de reaccionar… y empiezas a decidir.


Aunque sea para quedarte con el plan básico y dormir igual de bien.


Si te interesa entender por qué gastas como gastas (y cómo dejar de hacerlo en automático), suscríbete a la newsletter de Economía para Adultos. Ideas prácticas para tomar mejores decisiones con tu dinero.



Fuentes

Universidad Rey Juan Carlos (URJC) – Noticia Premio Áster 2018

OECD – Behavioural Insights and Public Policy (aplicaciones prácticas de economía conductual en decisiones reales)

Autores

Elvira García - ig@elviraepa

Elvira García

ig@elviraepa

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