Voy a decir algo poco romántico para empezar: el Día de San Valentín no rompe parejas, ni Cupido, ni una suegra tienen tanto poder.
Lo que rompe parejas es no hablar de dinero… y luego fingir sorpresa. La sorpresa, curiosamente, siempre llega con la tarjeta en la mano.
Regalos, cenas, escapadas, expectativas. Todo muy bonito. Hasta que llega la tarjeta, el extracto o el silencio incómodo. Ese silencio que no sale en Instagram.
Porque el problema casi nunca es el regalo. Es lo que uno esperaba y el otro no sabía.
Y sí: aquí entran de lleno las finanzas en pareja, aunque nadie lo haya puesto en la tarjeta.
El problema no es el regalo: es la expectativa
San Valentín viene con un guion no escrito:
• “Algo especial”
• “Algo que demuestre”
• “Algo que esté a la altura”
¿La altura de qué? De Instagram, de otras parejas, de la celebración de El Corte Inglés…
Ahí aparece el consumo emocional: gastar para no decepcionar, para evitar una conversación o para compensar algo que no se ha hablado. Comprar para no hablar es más común de lo que parece.
Y cuando el gasto se hace sin acuerdo, el conflicto no llega el 14 de febrero, sino después. Cuando ya no hay flores que lo tapen.
Este patrón encaja con otros comportamientos financieros cotidianos que explico en Cómo salir del ciclo “gasto → culpa → deuda”.
Finanzas en pareja: el tema que se evita
Muchas parejas hablan de todo… menos de dinero. Del pasado, del futuro, del perro… pero no del presupuesto.
Le tienen más miedo que a confesar que han puesto los cuernos, porque saben que es un motivo más que suficiente para dejar a alguien (aunque lo otro también).
Porque el dinero toca nervios: poder, control, miedos, expectativas de futuro.
A veces confundimos amor con generosidad económica. O silencio con “no pasa nada”.
Pero las finanzas en pareja no se gestionan solas. O se hablan… o se acumulan.
Porque de nada te sirve tener lo que yo llamo un “ancla financiera” a tu lado, o sea, esa persona que comparte tu libertad de crecimiento a la hora de mejorar a nivel financiero.
Y cuando no se hablan, no se apoyan o se esconden, aparece un concepto incómodo que puede provocar la ruptura real.
Infidelidad financiera: gastar sin decirlo
La infidelidad financiera no es esconder millones en una cuenta suiza. Es mucho más cotidiana.
Ejemplos reales:
• Comprar un regalo caro sin decirlo.
• Financiar algo “para que no se note”.
• Mantener suscripciones ocultas.
• Decidir gastos importantes en solitario.
• Frenar a tu pareja en sus proyectos porque tú tienes miedo.
Y luego practicar el noble arte del “ya lo hablaremos”.
No duele por el dinero. Duele por la falta de transparencia.
Porque el mensaje implícito es: “esto no lo puedo hablar contigo”.
De hecho, expertos advierten de que este tipo de comportamientos deterioran la confianza en la pareja tanto como otros conflictos clásicos.
Cómo hablar de dinero sin estropear San Valentín
No seré yo la más indicada para dar consejos en días como este, pero sí a nivel financiero: hablar antes siempre es más romántico que reprochar después.
No hace falta una reunión formal. Basta con:
• Marcar un rango (“algo simbólico”, “algo pequeño”).
• Decidir si hay presupuesto conjunto o individual.
• Acordar expectativas básicas.
No es matar la magia. Es evitar la factura emocional posterior. Y la financiera, de paso.
Si te cuesta empezar, piensa en el dinero como una herramienta compartida, no como una prueba de amor. Esa idea conecta con lo que desarrollo en Cómo hacer un presupuesto: organiza tus finanzas personales sin complicarte.
Amor adulto también es hablar de dinero
El Día de San Valentín es solo una excusa. Una buena, si se usa bien.
Las finanzas en pareja no van de controlar, sino de entenderse. Y la infidelidad financiera no se evita gastando menos, sino hablando más.
Menos teatro. Más acuerdos. Y mucha menos resaca financiera. Que el único drama sea elegir la peli.
Y si este día no tienes plan de San Valentín, lo mejor que puedes hacer es asistir al evento de Madrid Economic Forum. Te aseguro que te ayudará mucho a nivel negocios, mentalidad e inversión.
Te dejo la web para que puedas conseguir tus entradas: Madrid Economic Forum.
Y si necesitas algo, avísanos: desde EPA patrocinamos este evento con toda la ilusión y ganas del mundo.
Si quieres mejorar tu relación con el dinero (y con las personas con las que lo compartes), suscríbete a la newsletter de Economía para Adultos. Ideas claras, conversaciones incómodas bien explicadas y cero humo financiero.