Una cuenta remunerada y una inversión cumplen funciones diferentes dentro de tus finanzas. La primera puede ayudarte a mantener disponible el dinero que necesitas a corto plazo y obtener una remuneración por él; la segunda permite destinar ahorro a activos cuyo valor puede fluctuar y que pueden ofrecer potencial de crecimiento a largo plazo.
Por eso, elegir entre cuenta remunerada o inversión no depende solo de cuánto puedes ganar. También importa cuándo necesitarás el dinero, qué riesgo estás dispuesto a asumir y qué objetivo tienes.
En este artículo vas a conocer las diferencias entre ambas opciones y cómo valorar cuál puede encajar con cada parte de tu ahorro.
Qué es una cuenta remunerada y qué es una inversión
Para entender las diferencias, lo primero es definir el papel que juega cada vehículo dentro de tus finanzas personales:
Cuenta remunerada: liquidez y seguridad
Una cuenta remunerada es un producto bancario que ofrece un tipo de interés por el dinero que mantienes depositado. Una de sus principales características es la disponibilidad del dinero, aunque las condiciones concretas pueden variar según la cuenta.
En general, puede tener sentido para el dinero que necesitas mantener accesible, como el fondo destinado a imprevistos o determinados gastos a corto plazo.
Los depósitos dinerarios, incluidas las cuentas y depósitos cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos, cuentan en España con una cobertura general de hasta 100.000 € por titular y entidad, en los términos establecidos por la normativa.
Inversión: crecimiento y riesgo
Invertir significa destinar dinero a determinados activos financieros con la expectativa de obtener una rentabilidad. Entre ellos se encuentran los fondos de inversión, acciones o bonos, entre otros.
A diferencia de una cuenta remunerada, el valor de una inversión puede subir o bajar. La posibilidad de obtener una mayor rentabilidad está relacionada con el riesgo que se asume, y la rentabilidad no está garantizada en todos los productos.
Por eso, antes de invertir conviene conocer el producto, su nivel de riesgo, sus costes y el plazo durante el que puedes mantener el dinero invertido.
Factores para elegir entre cuenta remunerada o inversión
El plazo en el que vas a necesitar el dinero
Lo primero es preguntarte cuándo vas a necesitar ese dinero.
Si se trata de una cantidad que puedes necesitar a corto plazo, tiene sentido priorizar opciones que permitan disponer de ella con facilidad y que no estén expuestas a las fluctuaciones de los mercados.
En cambio, cuando el dinero tiene un horizonte más largo y no necesitas disponer de él inmediatamente, puedes valorar alternativas de inversión que asuman cierto nivel de riesgo a cambio de un potencial de crecimiento mayor.
El plazo no determina por sí solo qué producto elegir, pero sí cambia la forma en la que puedes valorar el riesgo y la liquidez.
La liquidez que necesitas
La liquidez es la facilidad con la que puedes disponer de tu dinero.
Una cuenta suele ofrecer una disponibilidad inmediata, mientras que otros productos pueden tener condiciones, plazos o costes asociados a la recuperación del dinero.
Antes de invertir, por tanto, conviene separar el dinero que necesitas para el día a día y los imprevistos de aquel que puedes mantener invertido durante más tiempo.
El riesgo que estás dispuesto a asumir
Invertir implica aceptar que el valor de tu dinero puede variar. En algunos productos, puedes incluso perder parte del capital.
Esto no significa que una cuenta remunerada no tenga ninguna consideración que hacer, ni que toda inversión tenga el mismo nivel de riesgo. Cada producto tiene unas características diferentes.
La pregunta no es solo cuánto puedes ganar, sino también qué variaciones estás dispuesto a asumir y cómo encajan con tus objetivos y tu plazo.
La rentabilidad frente a la inflación
Que una cuenta pague intereses no significa necesariamente que tu dinero gane poder adquisitivo.
Para valorar la rentabilidad real de tus ahorros, puedes comparar la remuneración que ofrece el producto con la evolución de los precios. Si la inflación es superior a la remuneración obtenida, tu dinero puede perder poder adquisitivo aunque el saldo de la cuenta aumente.
En el caso de la inversión, el objetivo puede ser conseguir un crecimiento del patrimonio a largo plazo, pero siempre existe incertidumbre sobre la rentabilidad que finalmente se obtendrá.
Cómo combinar una cuenta remunerada y una inversión según tus objetivos
Plantear cuenta remunerada o inversión como una elección entre dos opciones excluyentes puede hacer que pierdas de vista una posibilidad sencilla: utilizar cada una para una necesidad diferente.
Una forma de organizar tus recursos es separar el dinero según el momento en el que previsiblemente lo necesitarás.
Una forma sencilla de organizar tu dinero en 3 capas
1. Fondo de emergencia
Es el dinero reservado para afrontar gastos imprevistos o situaciones en las que tus ingresos se reduzcan.
Por su función, este ahorro necesita estar disponible y ser fácilmente accesible. Una cuenta remunerada puede ser una de las alternativas para mantener este dinero, siempre teniendo en cuenta las condiciones del producto.
2. Objetivos a corto y medio plazo
Aquí puedes incluir dinero destinado a objetivos concretos, como unas vacaciones, una reforma, la compra de un coche o cualquier otro gasto que tengas previsto.
El plazo y la fecha en la que necesitarás ese dinero son importantes para decidir dónde mantenerlo. No es lo mismo ahorrar para un gasto que llegará en unos meses que para uno previsto dentro de varios años.
3. Ahorro destinado al largo plazo
El dinero que no necesitas a corto plazo puede valorarse desde otra perspectiva.
En este caso, puedes estudiar diferentes alternativas de inversión teniendo en cuenta su riesgo, rentabilidad potencial, liquidez, costes y grado de diversificación.
Antes de construir una cartera, también conviene conocer los errores de diversificación que pueden aumentar tu riesgo financiero.
Cómo decidir entre cuenta remunerada o inversión según tu situación
Antes de tomar una decisión, puedes hacerte algunas preguntas sencillas:
¿Tienes un fondo para afrontar imprevistos?
Si todavía no has separado dinero para este tipo de situaciones, puede ser útil diferenciar ese ahorro del que tienes destinado a otros objetivos.
¿Cuándo vas a necesitar el dinero?
Si puedes necesitarlo en los próximos meses, la liquidez adquiere mayor importancia. Si tienes un horizonte más largo, puedes valorar otras alternativas.
¿Sabes cuánto remunera actualmente tu cuenta?
Comprueba el tipo de interés, las condiciones y los posibles costes asociados. También puedes comparar esa remuneración con la evolución de la inflación.
¿Qué nivel de riesgo estás dispuesto a asumir?
Una inversión puede experimentar pérdidas temporales o permanentes dependiendo del producto. Es importante conocer esa posibilidad antes de decidir cuánto dinero destinarle.
¿Tienes objetivos financieros a largo plazo?
Definir para qué quieres utilizar el dinero y cuándo podrías necesitarlo ayuda a determinar qué parte de tus ahorros debería mantenerse disponible y cuál podría tener un horizonte más largo.
Si ya tienes un colchón para imprevistos y dispones de un ahorro que no necesitas a corto plazo, puedes valorar distintas alternativas de inversión según tus objetivos y tu tolerancia al riesgo.
Si decides empezar a invertir de forma progresiva, también puede resultarte útil entender cómo funciona la inversión periódica o Dollar Cost Averaging y qué implica aportar dinero de forma periódica.
Cuenta remunerada o inversión para cada objetivo financiero
La pregunta no tiene por qué ser qué opción elegir para todo tu dinero, sino qué función quieres que cumpla cada parte de tus ahorros.
Una cuenta remunerada puede ser útil para mantener disponible el dinero que necesitas a corto plazo y obtener una remuneración por él. La inversión, por su parte, puede servir para el ahorro que tiene un horizonte más largo y que puedes mantener expuesto a las variaciones del mercado.
La clave está en no mezclar objetivos. El dinero que necesitas para un imprevisto cumple una función diferente al que estás reservando para dentro de diez años.
Organizar tus ahorros de esta manera también facilita revisar si la distribución sigue teniendo sentido cuando cambian tus ingresos, tus gastos o tus objetivos.
Y si ya tienes una cartera de inversión, puedes conocer qué es el rebalanceo de cartera y cuándo puede ser necesario.
Ahorrar e invertir no tienen por qué ser decisiones opuestas
Una cuenta remunerada y una inversión pueden ocupar lugares diferentes dentro de tus finanzas.
La primera puede ayudarte a mantener disponible el dinero que necesitas y obtener una remuneración por él. La segunda puede permitirte dar un horizonte más largo al ahorro que no necesitas utilizar de inmediato, siempre asumiendo el riesgo correspondiente.
Por eso, antes de preguntarte si te conviene una cuenta remunerada o inversión, puede ser más útil preguntarte para qué necesitas ese dinero, cuándo vas a utilizarlo y qué nivel de riesgo encaja con tu situación.
No necesitas encontrar un producto perfecto para todo tu ahorro. Necesitas entender qué función cumple cada parte de tu dinero y tomar decisiones con esa información.
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